Cada encuentro presencial del club ocurre en un restaurante distinto. No es por variar por variar: el sitio se elige después del libro, y casi siempre por algo concreto que aparece en sus páginas.

Primero el libro, después la mesa

Cuando cerramos la lectura del mes, la pregunta que sigue es simple: ¿dónde tiene sentido conversar sobre esto? A veces la respuesta está en la ambientación de la novela, a veces en la comida que aparece en una escena, y a veces en el ánimo general del libro: hay lecturas que piden un sitio luminoso de brunch y otras que piden luz baja y sobremesa larga.

Mesa preparada para un encuentro del club frente a un mural colorido
La mesa lista antes de que llegue el grupo.

Lo que sí es innegociable

Por bonito que sea un lugar, hay tres cosas que decidimos siempre antes de reservar:

El sitio también forma parte de la lectura

Con el tiempo nos hemos dado cuenta de algo: la gente recuerda los libros asociados al lugar donde los conversamos. «El de la terraza», «el del mural de las guacamayas». La ciudad se va convirtiendo en una especie de índice del club.

Grupo grande de socias del club reunidas en un restaurante
Un encuentro presencial del club en Panamá.

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Portada de libro Never lie